martes, 28 de noviembre de 2017

xxx



Para un jardinero avezado
entregado al frenesí de la poda
todo desborde es un error
merece su corte
No es esta la actitud del amor
ni es la poda toda la virtud
de un jardinero
hay una perversión mayor y consiste
en perdonar el error
en esperar lo irrefrenable
sólo por regodearse en la visión:
el ahogo nace siendo un detalle
que nadie advierte
y este sí
es para el amor
un deleite.




la isla


Cada hombre es un oleaje
arrastra espanto
todo es magnético
tiende a ceder, se precipita
peces siniestros aguardan
ver el bocado
los veo repartirse las vísceras del padre
vigilar un botín
beber un sorbito de su propia extinción
salpicar al que llega
Ciegos cruzan llevando un clavel,
todopoderosos con rabia,
entumecidos en andas,
afónicos sin pulso,
niños con el estómago revuelto
piden un médico, piden wifi, piden aliento
Alguien tose, palidece o se extravía
se quita las pelusas del saco
espía el partido
cae al agua hipnótica de la negación
Se desencadena una pelea por un ramo
se empantana el auto del sobrino
los mortificados se reparten la desdicha
deambulan,
baten el café
los neuróticos llevan y traen parientes
Gatillan chistes
hombrean odio y equipaje
Como animales constipados dormitan esparcidos
de vez en cuando abren un ojo,
ponen una patita en otro pecho
trepan la montaña del remordimiento
hunden los talones en el barro del consuelo
entregan envuelto un dinero,

giran llaves, piden saldos,
cómo fue, cuándo fue, dónde estuve?
una colilla apagada se levanta y se vuelve a encender
se renueva el sentido,
una y otra vez
se gravita en círculos

alrededor de un tigre que bosteza

la corrección

En los fondos de la casa, a plena luz del día pende una mujer sola  y sin remedio Como el animal desobediente al que corregiste la o...