domingo, 5 de noviembre de 2017

El sabor de lo deshecho


Ahora que vacilamos 
como dos trozos de madera en el mar
prudencialmente el oleaje nos distancia
a una medida en la que podemos sentir
la resignación
una fuerza de tempestad mayor a nosotros mismos
la respiración del destino 
que nos quiebra
Algo insiste entre nosotros
y con esa ansiedad alimenta este muerto
porque lo perecedero se impregna mejor en el vacío
Lo sabemos nosotros y ese perro callejero 
que desgarra el sabor 
de lo deshecho

lo desprevenido

No es la explosión ni a quién elige es lo desprevenido Una pareja da vuelta el colchón como una canoa Una niña busca la fibra ba...