viernes, 17 de noviembre de 2017

Cuatro semillas en el piso blanco


Adela pasó  por la oficina
Traía humus y un cajón de hortensias
Hablamos que hizo un año de la hija,
que ya no piensa en morir
que ahora se dedica a las plantas
La espera por la floración es un consuelo me dijo
y la imaginé  entregada a la visión de un jardín
Ahora veo estas cuatro semillas junto
a la entrada 
debajo de su silla
Una mujer hincada al sol debió romperse
un año entero
pelear con una vieja raíz,
preguntarse entre lágrimas por la bondad de la tierra
cavar un hoyo en el desierto
comparándolo con el amargo final
Confiar en lo que perderá de vista
admitir que una semilla sola y desamparada
bajo la tierra
espantada de su anterior vida
anhela
elige comenzar aquí,
caer justo un año despues
cerrando un círculo
que comienza con la muerte.

miércoles, 8 de noviembre de 2017

algo crece al fondo del jardín


No se escribe,
se raya, se marca, se lastima
Estas son tus uñas, tus fibras,
tu lanza
ésta es la huella,
el surco,
la ceguera
el pasar boca abajo
con tu dolor y tus señales.
Con ésta sal harás tu pólvora - dice
Este será tu porvenir
la promesa de un pan luminoso.
En cuántos pedazos partirás este pan
para que dure toda su paz
hasta que vuelva el ardor?
Ese es el don
el honor de tu carne rota
y la hazaña de una fe
siempre hacia adelante.
No hay freno ni pie
ni sentido que te salve.

Algo crece al fondo del jardín


y no podrás eliminarlo
aunque te arrojes al fuego
logres domar el rayo
cortes tu nombre del libro de los nacimientos,
lo lances al vacío de los hombres

pierdes el rastro
pero la eternidad lo encuentra

Uno es con el poema
espectro y reflejo
de un planeta incógnito.

domingo, 5 de noviembre de 2017

El sabor de lo deshecho


Ahora que vacilamos 
como dos trozos de madera en el mar
prudencialmente el oleaje nos distancia
a una medida en la que podemos sentir
la resignación
una fuerza de tempestad mayor a nosotros mismos
la respiración del destino 
que nos quiebra
Algo insiste entre nosotros
y con esa ansiedad alimenta este muerto
porque lo perecedero se impregna mejor en el vacío
Lo sabemos nosotros y ese perro callejero 
que desgarra el sabor 
de lo deshecho

jueves, 26 de octubre de 2017

Ecdisis


  
Como una culebra deja su cuero 
siniestro en mitad del monte
abandonamos el panal

Vos, la primer envenenada en la facinación
Yo, la última en picar a riesgo de incendiarlo todo
Pero el ansioso enjambre que salía  a corrernos
hoy no nos alcanza
Consumido el cáustico suero, 
quitada la aguja del corazón
todo rebasa 
Devoradas por la ira vamos cayendo 
punzadas en el fragor de las palabras
Otras veces, persistimos contra los vidrios queriendo entrar
sin más labor que el desamparo

Vacío ahora el panal está a salvo,
ya no tendrá serpientes escarbando,
ni lenguas de quirúrgico acero,
ni ojos husmeando como plagas como flechas

pende ahora de tu cuello y de mi puño 
una vieja sangre al sol

pende de lo trémulo, del ligustro
 y del espanto la miel 
que no fabricarán estos cuerpos
Lo hemos dilapidado todo, querida, y lo sabemos
Contemplamos las ventanas a oscuras
desde otro lugar
No volvemos a entrar

Otra noche a la intemperie
observando de lejos
el indicio del final
la podredumbre.

miércoles, 18 de octubre de 2017

Así ha sido toda la vida



Así ha sido toda la vida
así es ahora
un día arrojado para voltear a un hombre
y a ti sólo para despeinarte
Luces un espléndido rasguño sobre el rostro, otro luce un corazón de hierro
una bondad ortopédica
un tubo de oxigeno,
un ojo de vidrio, la calvicie de una peste
el áspero talón de quien anda por el monte
el cayo de la música
el titilar de un párpado vencido
por la máquina febril
la espalda tirante de cargar lo contrario
o tan sólo el moretón
que descubres vistiéndote
y cuyo golpe desconoces
Pero hay quienes no lucen nada
Ni curvatura en la sombra
ni polvo entre los dientes
ni cabellos que se parten al mínimo roce.
Ellos exprimen la fruta sin volcar una gota
Hacen el amor ciñendo los cuerpos
Exigen castigo con la mano del delito
Andan pálidos, súbitos, a sangre fría
Sin prender ningún fuego, sin sonido de motor, sin sudor,
casi verdaderos,
muertos de quietud, de escepticismo



El animal no domesticado

martes, 5 de septiembre de 2017

son días de cinismo


Son días de cinismo
las mujeres mueren a manos de un oscuro propietario
los ancianos albergan niños roncos y perdidos
el agua pasa los tobillos y el fuego llega a la boca
El mundo se ha vuelto un punto de luz intermitente
Nadie quiere perder su chance
de ser acribillado
de estrenar deslucimiento
Sangran con desparpajo
culpan sin pudor
hacen hablar a los que ya no buscan responder nada
La superstición es un bello arte de peluquería
la suerte un asunto inconfesable
A la mañana alguien juega la patente de un verdugo
otro ata el dinero con la cinta del arcángel
oscila un péndulo
orienta la cabecera al sur
La cuestión es pasar el día intentando
invocar
Nunca aliviarse

xxxx



No es la explosión ni a los que elige
es lo desprevenido
Una pareja da vuelta el colchón como una canoa
Una niña busca la fibra bajo el sillón
Una anciana ovilla su lana frente al fuego
Toda envoltura de precariedad
estalla
Toda apariencia de felicidad
enferma
Con ritmo un jardinero se entrega
al frenesí de la poda
atento por cortar
ese detalle
Un reflector se enciende
sobre todo lo que anhela no ser visto
se hunde en lo que ya no responde
frivolidades nos ven pasar
anhelan el fresco torrente de la sangre
Alguien aquí está llorando
mientras afuera
un colectivo repleto  de otra gente
 mira frente a un espejo
Este es el reino de un dios embrutecido
de vez en cuando tira una bomba
 sube a su torre
afila una flecha
toma posición
nos quita el coraje
se desmiga
sobre nuestras cabezas
habla en nosotros
nos osculta, nos ingiere
Nos ha elegido.






una foto



un oso hunde la cabeza en un panal
un soldado relame la herida de Oshimin
un anciano tose frente a una lápida
Se someten a su imposibilidad
como a una adicción solitaria e inevitable de espera
y aquí la foto
un cuchillo en la taza que alguien dejó en la mañana
un monstruo que construye en la calma
su glaciar
Los que están en ella, podrían ser parte de un panal
transitar las calles de Oshimin 
o sentarse a tomar sol frente a su lápida
pero han decidido quedarse en la foto
Ya no tienen digestión ni estornudo
no pueden huir
pero agazapados en el pelaje de este monstruo 
viven
golpean a la puerta.

jueves, 24 de agosto de 2017

vivo y ardo




Vivo y ardo bajo mis escombros
como un idioma que se va perdiendo
Invertida en las cartas
que la vida arrojó como panes
pude haber visto el amor, el dinero y el sueño
ocultarme en el mazo
de lo turbio
del mundo
Vivo como me desnudo
sin quedar desnuda
dejándome ver en pequeñísimas partes
que no muestran
la gravedad del todo,
su fuego
Vivo como duermo, muerta de frío
destapada en los pies
descuidada en su base
Me anudo como la tormenta al poema
adentro tengo el miedo clavado como un hijo de la locura
Vivo sin piedad
para no volver a vivir.




viernes, 21 de julio de 2017

el fuego que aún queda



El fuego que aún queda
no alcanza a encender mi cigarrillo
Necesidades y abismos 
imitan la luz del día
Duermo bajo los efectos de la frialdad
aunque de esa convulsión
uno siempre se recupera
El gato que me dejaste
ha crecido
y se niega a salir de caza
Se sienta en mi falda esperando ver música
una quietud distina
un planeta más amable
A veces da un zarpazo a mis pies
Se olvida que soy un hombre
Ve un pez anclado entre tus piernas
o a la deriva
en su pequeño estanque.

la parte sombreada de un jardín



Qué rostros la noche mantiene a flote?
Se me acalambró un pie y desperté
Soñaba con un gato refregándose
a los pies
de su dueña anciana
Te encontré cosiendo en la sala
con todas las luces encendidas
Autista y metódica
cubrías la mancha
la parte sombreada de un jardín
que ya no despierta.
Minuciosa en tu labor
con la delicadeza de una araña
resuelves la trama
Algo floral que disimule
la agonía
que rellene al fín
nuestra cama hundida
sin remedio






el saco azul


                                                                             A Liliana Crociati

Colgado en la reja que separa
del invierno duro de los muertos
el saco azul que te presté
Él no pudo atravesar
como vos la niebla
el atardecer raído 
que te dejó entrar
para que te viera Liliana
para que tocara la tela que te abrigó
de cuál noche?
Asomada en la cima de un volcán
acariciando el hocico del Sabú
Colgado,
un azul que ciega
tu ajuar de despedida
Como un cuchillo que traspasa
el gorrión del misterio 
así, Liliana
en la luna de Innsbruk
la que ilumina este monte
el Sabú custodia, invita a entrar
Fui a juntar agua de lluvia a tu reino
la puse sobre el piano
para volver tímidamente
a este mundo
más vacío







"Liliana Crociati falleció durante su luna de miel en 1970, a los 26 años. Estaba en Innsbruck cuando un alud golpeó el hotel donde ella y su marido se hospedaban, y murió asfixiada. Lo que llama la atención es que ese mismo día, a 14 mil kilómetros de distancia murió Sabú, su perro"

Cuatro semillas en el piso blanco

Adela pasó  por la oficina Traía humus y un cajón de hortensias Hablamos que hizo un año de la hija, que ya no piensa en morir que ahor...