domingo, 14 de febrero de 2010

el árbol oscuro


Yo apunté a un nido
Yo apunté a un nido y le dí
e hice lo mismo que el tiempo hace con la risa.
Y lo hice sola
con una roca de hielo,
con una piedra de llanto congelado.

Luego, con el mismo escombro rasguñe mi cara.
e hice lo que un rastrillo con la arena.
Unete como a un recuerdo joven dije y labré la marca,
sin ventanas para mi rabia
labré la marca
dejé el vestigio de haber sido un instante tan vil como el tiempo.

Con una roca de hielo
Con una roca de hielo
derribé lo que flameaba en el árbol oscuro.
y todos los recuerdos sin sostén cayeron
mezclandose las filmaciones de unos rostros
con las grabaciones de otras voces
en un solo engrudo.

la mano de mi amante con cara de risa,
el pie de la muerte con aliento de pozo.
y mi padre con sus ojos en blanco.

El tiempo es un árbol oscuro
vive pensando el fruto que arrojará sobre tu risa.

Y el pasado,
el pasado es el nido
se piensa ausente pero se sabe de éste lugar
como un destino circular que otra vida menciona
y tu atiendes pero lejos ya.

Pero esta vez lancé una piedra.
A fuerza de ser pájaro,
a fuerza de flamear sobre un árbol oscuro
al tiempo le dí, al pasado le dí,
derribé sus frutos, rasguñe mi cara.
Y todo eso lo hice yo sola,
con una piedra de llanto congelado.

algo crece al fondo del jardín

No se escribe, se raya, se marca, se lastima Estas son tus uñas, tus fibras, tu lanza ésta es la huella, el surco, la ceguera el pas...